Si tu piel es reactiva o tiende a manchar, conviene una prueba en una zona pequeña antes de trabajar todo el rostro.
Cómo trabajamos el rostro
En rostro no buscamos solo rapidez. Buscamos precisión, comodidad y evitar trabajar una piel que llegue sensibilizada por productos activos o tratamientos recientes.
El rostro se trabaja por áreas pequeñas y en este orden: bozo, mentón, patillas y entrecejo. Cada una tiene un grosor de vello distinto y una piel distinta debajo, así que se usa menos producto y tirones más cortos que en el cuerpo.
- Confirmamos dirección, horario y cobertura antes de salir.
- Llevamos productos y equipo para la sesión acordada.
- Trabajamos con privacidad, higiene y una comunicación clara.
- Terminamos con recomendaciones de cuidado posterior.